¿Por qué hay cosas que ocupan muchísimo espacio en tu vida y otras, incluso más importantes, pueden pasar años esperando su momento?
¿En qué punto te gustaría que te encuentre el próximo septiembre?
El programa para hacer sitio a las cosas importantes cuando tu vida ya está llena —sin esperar al momento perfecto o a tener una vida que no es la tuya.
Quizá para ti eso signifique...
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Que los martes y los jueves cojas la bolsa y vayas a entrenar sin tener que volver a negociar contigo misma si esta semana empiezas o no.
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Que puedas cerrar el ordenador a una hora razonable y llevar a tus hijos al parque sin sacar el móvil del bolsillo cada cinco minutos para contestar algo del trabajo.
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Que el miércoles por la noche cuando llegues a casa tengas todo preparado para una cena rica que te apetece, sin tener que improvisar con lo que queda en la nevera.
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Que puedes añadir ese máster a tu currículum porque este año sí le has reservado unas horas cada semana para avanzar y ha dejado de ser una pestaña abierta que miras de vez en cuando.
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Que los sábados vuelvas a cerámica y pases dos horas haciendo algo que te gusta simplemente porque te gusta.
O quizá que hayas dejado de intentar llegar a todo y tengas bastante más claro a qué sí quieres dedicar tu tiempo y a qué no.
¿Hace falta tener una vida completamente distinta para vivir de otra manera?
¿Realmente esto es solo para otro tipo de persona?
¿Para quien tiene más tiempo, un trabajo menos exigente o una vida con menos responsabilidades?
¿Para esa gente naturalmente organizada que parece capaz de seguir una rutina sin esfuerzo?
¿Para quien puede cerrar el ordenador a las seis sin seguir pensando en los presupuestos que quedan pendientes?
No te voy a decir que todos partimos del mismo sitio. Hay personas que lo tienen más fácil.
Pero sí te digo que no necesitas tener una vida perfecta ni convertirte en una persona completamente distinta para empezar a vivir de otra manera.
Mejor.
Y probablemente muchas de las cosas que harían tu vida un poco mejor ni siquiera sean un misterio para ti.
Lo difícil viene después: porque una cosa es imaginar cómo te gustaría vivir. Otra, bastante distinta, conseguir llevarlo a la práctica.
Yo también me choqué con esa realidad.
Durante mucho tiempo hacía unos planes perfectos y maravillosos que luego cumplía, con suerte, al 10 %. Muchas veces ese 10 % ya era suficiente, porque mis planes no eran precisamente poco exigentes.
Pero ese fracaso en cumplir lo que me proponía hizo que durante buena parte de mi vida me haya considerado una persona con poca fuerza de voluntad.
Profesionalmente me encontré con algo bastante parecido:
Cuando empecé a pasar consulta descubrí que aquellas respuestas perfectas de los exámenes de la facultad no contemplaban algo muy frecuente: que llegase la tercera sesión y la persona no hubiera hecho lo que habíamos acordado.
Puedes tener la teoría, un objetivo perfectamente definido y una estrategia impecable sobre el papel. Pero, si la persona no consigue llevarla a cabo, no sirve de mucho.
Obvio.
Y ahí está el quid de la cuestión: en encontrar una manera de hacer las cosas que pueda funcionar en la vida de la persona que tiene que hacerlas.
Hoy mi vida sigue sin ser perfecta. No hago todo lo que me propongo al 100 % —nadie lo hace— y probablemente, si llegase al 100 %, no tardaría demasiado en empezar a pedirme más: el siguiente paso, otra cosa nueva.
Pero me conozco mucho mejor. Sé qué cosas me cuestan, qué me da energía y qué me la quita. Y sé mucho mejor qué necesito para conseguir llevar a cabo cambios, también cuando son importantes, llevan tiempo o requieren esfuerzo y energía.
Ahora no creo que cuente con más fuerza de voluntad que cuando tenía 20 años, pero he aprendido que no tengo que depender de ella.
Por eso existe Año +1: un programa individual de doce meses para acompañarte en eso, exactamente.
Año +1 es un programa individual de intervención psicológica en el que te acompaño durante doce meses para llevar a tu vida real los cambios que son importantes para ti.
Empezamos mirando el conjunto: qué quieres, qué es prioritario, qué cabe de verdad en tus circunstancias y por dónde tiene sentido arrancar. De ahí sale una dirección clara para tu año.
Pero la dirección no es lo difícil. Lo difícil es el jueves, cuando toca hacer eso que habías decidido. Es la semana complicada que aparece sin avisar. Es descubrir que el plan que tenía tan buena pinta en la sesión no encaja tan bien en tu día a día real.
Ahí es donde te acompaño: revisando contigo qué está funcionando, dónde te atascas y qué ajustar. El tiempo suficiente para que el cambio deje de depender del entusiasmo del primer mes y encuentre su forma de encajar en tu vida.
¿Qué significa que voy a acompañarte durante un año?
Año +1 no son doce meses de tareas, ni un curso que recibes entero y tienes que ir completando por tu cuenta.
Es un proceso que se ajusta a cada fase: al principio trabajamos más de cerca, mientras construimos tu hoja de ruta y aprendes a usar el sistema. Después, la cadencia cambia, pero el acompañamiento no se reduce — sigo ahí para revisar, ajustar y responder cuando algo se atasca, del mes 1 al mes 12.
Porque esto no es solo resolver dudas puntuales. Es tener a alguien pendiente de tu proceso durante todo el año: que hace seguimiento de tus compromisos, que nota si algo se desvía y que está para ayudarte a retomarlo, no solo para responder si preguntas.
Un compromiso mutuo
Elegir Año +1 también significa comprometerte contigo durante doce meses.
No es algo que pruebas dos semanas y sueltas en cuanto llega una época complicada. Es darte margen para sostener lo que has decidido que es importante, incluso cuando la vida se complica alrededor.
El objetivo no es tardar doce meses en cambiar. Es tener doce meses para que los cambios tengan tiempo de convertirse en vida.
Está claro que esto no es para todo el mundo
Año +1 puede tener sentido si hay cosas importantes para ti que quieres conseguir llevar a tu vida de una manera más deliberada y sostenible.
No hace falta que tengas un problema perfectamente definido ni que sepas exactamente qué está haciendo que te cueste conseguirlo. De hecho, averiguarlo forma parte del trabajo.
Porque no todas las personas que llegan con un mismo objetivo necesitan lo mismo.
Varias personas pueden decirme exactamente lo mismo:
«Quiero hacer ejercicio tres veces por semana».
Y que una de ellas necesite encontrar dónde cabe realmente en su agenda; otra, reducir todo lo que ocurre entre pensar «voy a entrenar» y ponerse las zapatillas; y otra, descubrir que lleva años intentando obligarse a hacer un tipo de ejercicio que detesta y que la solución pasa por hacer algo completamente diferente.
El objetivo puede ser el mismo. El problema no tiene por qué serlo. Y la estrategia tampoco.
Por eso Año +1 no parte de una receta sobre cómo deberías organizarte, qué hábitos deberías tener o cómo debería ser una vida bien vivida.
Parte de tu vida: de lo que quieres, de por qué lo quieres, de tus circunstancias, tus recursos, tus dificultades y también de los límites con los que tenemos que trabajar.
Así que vamos a verlo con detalle:
Cómo funciona exactamente Año +1

Antes de empezar · Tu punto de partida
Antes de comenzar los doce meses de implementación, necesitaremos entender bien desde dónde partes.
Es el momento de completar una serie de formularios, cuestionarios y ejercicios de reflexión que me permitirán conocer tu situación, qué quieres cambiar, qué has intentado hasta ahora, qué es importante para ti y qué dificultades están apareciendo.
Yo revisaré toda esa información y tendremos una primera sesión en profundidad para construir una imagen mucho más completa de tu punto de partida.
Primeras semanas · Trazamos la hoja de ruta
A partir de ahí construiremos la dirección general del año y, sobre todo, los objetivos del primer trimestre.
Trabajaremos en bloques de tres meses porque es un plazo suficientemente largo para dar margen a cambios importantes y suficientemente corto para poder concretarlos, observar qué ocurre y ajustar la dirección.
Ese trimestre se traducirá en el primer mes. Y ese primer mes, en la primera semana.
Primer mes · Semana a semana
Durante el primer mes tendremos un encuentro semanal.
Planificaremos la primera semana y, siete días después, haremos balance de qué ha ocurrido: qué has hecho, qué no, qué ha funcionado, qué dificultades han aparecido y qué necesitamos ajustar antes de planificar la siguiente.
Y repetiremos el proceso durante las primeras semanas para que puedas aprender a utilizar el sistema sobre tu propia vida, no simplemente recibirlo y marcharte a casa con él.
Cada mes · Un seguimiento
A partir de ahí tendremos al menos un punto de seguimiento individual cada mes para ver cómo está avanzando el proceso, resolver dificultades y hacer los ajustes necesarios.
La duración y la intensidad de ese contacto no tienen por qué ser siempre iguales. Habrá meses en los que necesitemos trabajar más y otros en los que baste con algo mucho más concreto.
Cada trimestre · Levantamos la vista
En los meses 3, 6, 9 y 12 tendremos un encuentro estratégico más profundo.
Miraremos el trimestre completo: qué ha cambiado, qué hemos aprendido y cuáles serán las prioridades del siguiente.
Porque no tiene sentido cambiar de objetivo cada vez que una semana sale mal. Los objetivos necesitan cierto margen para desarrollarse; los sistemas que utilizamos para acercarnos a ellos sí pueden ir ajustándose por el camino.
Durante todo el año · Estoy al otro lado
Entre un encuentro y el siguiente seguiremos en contacto a través de nuestro canal privado.
Puedes escribirme para contarme qué está funcionando, dónde te estás atascando o qué dificultades están apareciendo, y tendrás respuesta en un máximo de 48 horas laborables.
Habrá épocas en las que apenas necesites utilizarlo y otras en las que tenga sentido que estemos más en contacto. El acompañamiento se adapta al momento del proceso, no a un calendario rígido de cuánto deberías necesitarme.
Lo esperable es que, a medida que avance el año, conozcas mejor cómo funcionas, tengas más recursos y puedas resolver cada vez más cosas por tu cuenta. Pero no necesitamos forzar esa autonomía siguiendo una curva artificial: durante los doce meses, el acompañamiento sigue estando ahí cuando haga falta.
Todo esto es lo que incluye Año +1
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Una valoración psicológica individual y profunda de tu punto de partida.
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Una hoja de ruta para los próximos doce meses, adaptada a ti y a tus circunstancias.
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Sesiones individuales estratégicas a lo largo de todo el año.
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Un sistema propio para planificar, implementar, revisar y reajustar.
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Herramientas, plantillas y materiales adaptados cuando sean necesarios.
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Seguimiento de tus objetivos y compromisos.
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Un canal privado y directo conmigo durante todo el programa.
¿Y cuál es la inversión?
El precio de Año +1 en esta primera edición es de:
1.949€
Pero reservas tu plaza antes del 4 de octubre, puedes acceder con las condiciones especiales de lanzamiento:
1.795€
La inscripción estará abierta hasta el 18 de octubre o hasta completar las plazas.
Opciones de pago: · Fraccionado en 12 pagos: 310 € al reservar + 11 mensualidades de 149 € · Un pago único de 1.800 € (ahorro de 149€)
Opciones de pago: · Fraccionado en 12 pagos: 310 € al reservar + 11 mensualidades de 135 € · Un pago único de 1.650 € (ahorro de 145€)
¿Prefieres empezar antes de decidir si quieres un acompañamiento anual?
Año +1 está diseñado como un proceso de doce meses porque buena parte del trabajo no está solo en definir qué quieres cambiar o construir un buen plan, sino en llevarlo a la práctica, sostenerlo y reajustarlo a medida que cambia tu vida.
Las decisiones sostenidas en el tiempo son las que de verdad mueven las cosas.
Pero comprometerte con alguien externo durante todo un año puede resultar abrumador, lo entiendo bien. Y aunque puedo explicarte cómo funciona Año +1, no es lo mismo leerlo desde fuera que experimentar el sistema, el seguimiento y nuestra forma de trabajar.
Así que, igual que hacemos dentro del propio programa, vamos a acotarlo: puedes empezar por el principio y dejar la decisión de continuar para más adelante.
Fase inicial: Valoración y Hoja de ruta — 459 € (pago único)
Te llevas una valoración psicológica en profundidad de tu punto de partida, la definición y priorización de tus objetivos, y tu hoja de ruta para el año, con el primer trimestre ya diseñado en detalle.
Y no te lo llevas solo sobre el papel: incluye también el primer mes de acompañamiento real — las revisiones semanales para poner el sistema en marcha y el canal directo conmigo ya activo desde el principio.
Al terminar esta fase, tendrás una estrategia concreta, adaptada a tu situación, y un sistema que ya has empezado a usar. Y es en este punto, conociendo ya el sistema y cómo hemos ido trabajando, cuando podrás decidir si quieres continuar con el resto de Año +1 o seguir aplicándolo por tu cuenta.
Si decides continuar, los 459 € se descuentan íntegramente del precio estándar del programa completo. Si no, te quedas con tu valoración, tu hoja de ruta y tu sistema — sin ningún otro compromiso.
No estás comprando unas horas de consulta.
Estás contando durante un año con mi implicación profesional en tu proceso.
Si intentaras construir este acompañamiento contratando por separado la valoración, las sesiones individuales, la preparación y análisis de tu caso, el seguimiento y el contacto entre sesiones, te costaría bastante más.
Y, aun así, no sería lo mismo.
Porque Año +1 no es la suma de sesiones, plantillas y mensajes. Es un único proceso construido alrededor de tu caso y de tu vida, en el que cada decisión, cada revisión y cada ajuste parten de todo lo que hemos ido aprendiendo durante los meses anteriores.
El coste real
La inversión económica en Año +1 está clara. Aunque el coste más alto no es ese:
¿cuál es el precio de seguir sin avanzar en eso que has decidido que es importante?
Seguir aplazando durante otro año también tiene un coste, aunque no siempre aparezca como un cargo en tu cuenta bancaria (o sí).
Lo realmente costoso es seguir improvisando sin un sistema que sostenga tus decisiones, el de la dispersión de ir saltando de una prioridad a otra sin terminar de avanzar en ninguna y el del sufrimiento psicológico real que acompaña al estancamiento: notar, aunque sea de fondo, que tu vida se aleja de lo que quieres para ti.
Dentro de doce meses habrá pasado otro año de todas formas.
Esta primera edición tiene muy pocas plazas.
Concretamente 8 plazas.
El trabajo inicial de Año +1 es especialmente intensivo y este formato implica que voy a mantener un seguimiento individual de cada persona durante doce meses. Ocho es el número máximo de procesos que quiero asumir en esta primera edición para poder mantener el nivel de implicación que te he contado en esta página.
Las incorporaciones son progresivas: no todo el mundo empieza el mismo día. Una vez reserves tu plaza, acordaremos tu fecha de inicio.
Las plazas se asignarán por orden de reserva, así que reservar antes también significa poder empezar antes.
Esta es la única edición de Año +1 que puedo confirmar ahora mismo.
Es un programa que requiere mucha implicación profesional por mi parte y un compromiso de doce meses con cada persona, así que no sé todavía cuándo abriré una siguiente edición ni si tendrá el mismo formato.
Lo único que sí puedo decirte es que el precio de lanzamiento no se va a repetir: si hay una siguiente edición, partirá de una base más alta que esta.
¿No tienes claro si Año +1 encaja contigo?
Prefiero que me escribas antes de reservar.
Cuéntame qué quieres trabajar y en qué situación estás y te diré con honestidad si creo que Año +1 es un buen formato para hacerlo.
Si creo que tu situación requiere otro tipo de intervención o que simplemente no necesitas un programa de estas características, también te lo diré.
¿Y quién va a estar al otro lado durante este año?
Soy Lucía Lourido, psicóloga general sanitaria.
Me gradué en Psicología en 2014 y desde entonces he estado vinculada a la práctica clínica y al trabajo con pacientes en distintos contextos asistenciales.
Después de la carrera continué formándome y tengo dos másteres: uno relacionado con la formación clínica, que me habilita para el ejercicio sanitario y otro relacionado con la Terapia Familiar desde una perspectiva sistémica.
Esta última me enseñó algo que sigue teniendo mucho peso en mi forma de trabajar: que es difícil entender lo que le ocurre a una persona si la miramos de forma aislada, sin tener en cuenta el contexto y los sistemas de los que forma parte.
Desde 2019 tengo mi propia consulta y actualmente compagino la clínica privada con mi trabajo en un servicio público de Atención Temprana.

A lo largo de estos años he trabajado con personas muy diferentes y en momentos vitales también muy distintos. Y una de las cosas que más he aprendido es que entender qué le ocurre a una persona es solo una parte del trabajo. La otra es conseguir que aquello que trabajamos pueda trasladarse a su vida.
Curiosamente, una buena parte de esto me lo ha enseñado trabajar con niños.
Lo que he aprendido trabajando con niños.
Con un niño no puedes confiar simplemente en explicarle qué sería bueno para él y esperar que, como ya lo ha entendido, lo haga. Hay que observar qué está ocurriendo, adaptar lo que le pides, trabajar con el contexto, reducir dificultades y encontrar maneras de hacer más posible la conducta que estás buscando.
Esto no cambia demasiado cuando nos hacemos mayores.
Saber que algo nos conviene no basta para hacerlo. Y cuando no lo hacemos, el problema casi nunca es de la persona, sino del sistema: algo no estaba bien diseñado para resistir la fricción real. Ahí está el trabajo: encontrar esa fricción y construir un sistema lo bastante robusto para sostenerla.
Esta forma de mirar los problemas atraviesa también mi manera de trabajar en consulta.Mi enfoque es principalmente práctico y orientado al presente, y se nutre especialmente de la Terapia Breve Centrada en Soluciones y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Utilizo también cuestionarios y medidas de seguimiento durante todo el proceso,, para tomar decisiones a partir de lo que realmente está ocurriendo, no de lo que parece que debería estar ocurriendo.
Año +1 reúne algunos de los elementos que considero fundamentales a la hora de trabajar en un proceso de cambio: entender antes de intervenir, evaluar en lugar de suponer, adaptar en lugar de aplicar recetas y conseguir que lo que trabajamos pueda funcionar también fuera de la consulta.
Y como es un programa completamente individual, durante los doce meses vas a trabajar siempre conmigo — no con un equipo, ni con un método que se aplique igual a todo el mundo.
Preguntas frecuentes
¿Año +1 es terapia?
No es una terapia abierta ni un proceso psicológico en el que vayamos a trabajar cualquier problema que aparezca. Año +1 es un programa individual de intervención psicológica, estructurado y con un objetivo específico. El trabajo se focaliza dentro de un marco concreto: toma de decisiones, dirección, planificación, implementación y seguimiento de los cambios que quieres llevar a tu vida. Si en este momento necesitas tratamiento psicológico específico para un problema clínico que requiere otro tipo de intervención, Año +1 no es el formato adecuado para sustituirlo. Si tienes dudas sobre tu situación concreta, puedes escribirme antes de reservar y lo valoramos.
¿Puedo hacer Año +1 si ya estoy haciendo terapia o trabajando con otro psicólogo?
Depende. No son necesariamente incompatibles, pero tampoco puedo decirte que siempre sea adecuado hacer ambos procesos a la vez. Dependerá de qué estés trabajando actualmente, cuáles sean tus objetivos en Año +1 y del enfoque y las características de la otra intervención. En algunos casos pueden ser dos trabajos perfectamente compatibles y, en otros, puede ser preferible priorizar un único proceso o esperar a otro momento. Si ya estás trabajando con otro profesional, cuéntamelo antes de reservar. Explícame brevemente qué estás trabajando y valoraremos si tiene sentido incorporar Año +1 en este momento.
¿Cuánto tiempo tendré que dedicarle?
Año +1 no es un programa de contenidos, clases o tareas que tengas que ir completando durante doce meses. Por eso, el objetivo no es que dediques horas al programa, sino que Año +1 te ayude a decidir mejor a qué quieres dedicar las horas que ya forman parte de tu vida. Dicho esto, la fase de valoración y planificación inicial sí requiere algo más de dedicación. Tendrás cuestionarios y ejercicios de reflexión que completar y necesitaremos tiempo para analizar bien tu situación y construir la primera hoja de ruta. Como orientación, calcula unas 2–3 horas de trabajo por tu cuenta durante estas primeras semanas, además de las sesiones conmigo. Después, una parte importante del sistema consiste precisamente en mantener un espacio de revisión y planificación semanal: mirar qué ha ocurrido, decidir qué toca ahora y trasladar los objetivos a una semana concreta. Una vez que el sistema esté funcionando, esa revisión no debería llevarte más de una hora semanal. En resumen, después de la fase inicial, el mantenimiento del programa te ocupará unas 4 horas al mes + la sesión conmigo. Está diseñado para ser compatible con un trabajo, una familia y una vida que ya tiene cosas dentro. De hecho, tiene que funcionar precisamente ahí.
¿Cómo funciona el canal de comunicación directa?
Me escribes cuando lo necesites. Te respondo en 48h laborables. Tienes soporte para dudas y ajustes concretos, también puedes contarme tus resultados o alguna reflexión. El objetivo es acompañar la implementación y que no te atasques. No sustituye las sesiones ni es terapia por chat.
¿Cómo funciona la inscripción y cuando podré empezar?
Las incorporaciones son individuales y progresivas, así que no hay una fecha de inicio común para todas las personas ni el programa empieza automáticamente en el momento de la compra. Una vez realizada la inscripción, recibes un email con la información inicial y un breve formulario para entender tu situación y poder enfocar el proceso contigo. Yo lo reviso personalmente y fijamos la fecha de inicio.
¿Cómo funciona el pago?
Al reservar tu plaza puedes elegir: - Contratar Año +1 completo. El importe incluye el programa entero anual. Puedes hacerlo en un único pago o de forma fraccionada, con un primer pago al inscribirte y once mensualidades. El pago fraccionado es únicamente una facilidad de pago, no una suscripción mensual — la contratación es por el programa completo de doce meses. -Contratar solo la fase inicial de Valoración y Hoja de ruta, con un pago único de 459 €.
¿Se puede devolver?
No. Una vez realizado el pago e iniciado el programa o la fase inicial, no se realizan devoluciones de los importes abonados. Si tienes dudas sobre si Año +1 es adecuado para ti o sobre qué modalidad elegir, escríbeme antes de reservar tu plaza y valoraremos si encaja con tu situación.
¿Qué ocurre al terminar la Fase Inicial si la contrato por separado?
Al finalizar la fase inicial tendrás unos días para decidir si quieres continuar con el resto de Año +1. Si decides continuar, los 459 € que ya has abonado se descuentan íntegramente del precio estándar del programa. Quedarán 1.490 €, que podrás abonar en un único pago o de forma fraccionada en mensualidades de 149 €. La continuación se realiza de forma consecutiva a la fase inicial, continuando Año +1 desde el punto en el que estás. Si decides no continuar, el proceso termina al finalizar la fase inicial. No tendrás que realizar ningún otro pago ni adquirirás ningún compromiso posterior.
¿Qué voy a sacar de Año +1?
De este proceso te llevas:
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Un análisis profesional y un conocimiento mucho más preciso de cómo funcionas: qué te facilita avanzar, dónde suelen aparecer tus dificultades y qué patrones o circunstancias tienden a interferir.
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Herramientas y estrategias psicológicas para saber qué hacer cuando aparezcan esas dificultades y poder responder de una manera diferente.
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Una hoja de ruta para tu año, con prioridades y una dirección clara sobre la que trabajar.
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Tu propio sistema para planificar, implementar, revisar y reajustar, adaptado a ti y a tus circunstancias.
Y, sobre todo, no te lo llevas solo sobre el papel: Durante el año habrás podido poner todo esto en práctica, revisarlo y reajustarlo con acompañamiento profesional más de 50 veces, en situaciones y momentos diferentes de tu vida.
Por eso, al terminar, te llevas un sistema que conoces, que está probado para ti y que sabes seguir utilizando y adaptando en el futuro.
Año +1 puede ser para ti si…
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Tienes demasiados frentes abiertos y quieres hacer sitio a lo importante de una manera más sostenible.
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Hay algo que quieres construir o conseguir a medio o largo plazo y necesitas que tenga un espacio real en tu vida.
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Quieres hacer cambios en tu salud, tus hábitos o tus rutinas que no se queden en otro intento.
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Tu vida funciona, pero quieres más espacio para descansar, disfrutar, pensar o decidir hacia dónde quieres llevarla.
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Buscas un proceso individual, psicológico y adaptado a ti. Y estás en disposición de comprometerte con él durante un año.
No es para ti si…
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Buscas un curso, contenidos que consumir o una receta que te diga exactamente qué hacer.
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Lo que buscas es exclusivamente un método de productividad o gestión del tiempo.
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No quieres reservar un espacio regular para trabajar en tus prioridades ni asumir el compromiso del programa ahora.
No se trata de hacer más porque sí.
Año +1 no está pensado para convertir el desarrollo personal en otra tarea más que cumplir, ni para llenar tu vida de nuevos objetivos, hábitos y cosas que deberías estar haciendo.
Para eso ya están Instagram y los gurús de YouTube.
Aquí no se trata de hacer más en términos absolutos, porque más no siempre es mejor.
Más es más. Mejor es mejor.
Se trata de utilizar mejor el tiempo, la energía y los recursos que tienes para que estén al servicio de la vida que quieres construir.
Puede que eso implique hacer más de algunas cosas, menos de otras o simplemente hacerlas de otra manera.
Pero el objetivo es que, dentro de un año, algunas de las cosas que hoy son importantes para ti hayan dejado de estar esperando su momento.
*Si has leído hasta aquí y tienes dudas, escríbeme un correo contándome tu caso a espiralmino@gmail.com y hablamos.